 "LOS EE.UU. SIEMPRE PASARON SUS CRISIS AL RESTO DEL MUNDO" Por Martín Boerr. Entrevista con Mario Rapoport, donde el economista e historiador compara esta situación no sólo con la de 1930, sino también con la de 1970. | 
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Conocer lo que sucedió en anteriores crisis económicas en los Estados Unidos es vital para proyectar lo que podría suceder en el futuro. En una entrevista con Mario Rapoport, el economista e historiador compara esta situación no sólo con la de 1930, sino también con la de 1970. Ambas, dice Rapoport, conllevaron cambios en el sistema monetario mundial. ¿Puede desaparecer el dólar si la crisis se profundiza? Para el experto, una de las fortalezas del dólar es que no existe una alternativa para tomar su lugar. Además, explica cómo los Estados Unidos exportaron sus dos crisis anteriores a otros países, especialmente las naciones de la periferia. –¿Cómo compara la actual crisis con otras anteriores que vivieron los Estados Unidos? –Creo que hay elementos comunes con la crisis de los años ’30 y la crisis de los años ’70. En el ’30 también había una absoluta libertad de movimiento de capitales, burbujas especulativas muy fuertes, incluso en el sector inmobiliario en los EE.UU. y una nula intervención del Estado, una gran volatilidad en los precios de los commodities. Había varios gobiernos republicanos después de Wilson, uno más conservador que otro. Y como plantea Krugman no había ninguna política social. Gran acumulación de capital y crecimiento pero sin políticas sociales. –¿Que papel jugó el contexto mundial? –Desde el punto de vista internacional no se habían resuelto los problemas derivados de la Primera Guerra Mundial, que habían traído un fuerte endeudamiento de los países vencidos y también deudas interaliadas. Los EE.UU. habían terminado la guerra como el gran acreedor del mundo y habían contribuido financieramente con los países aliados de Europa. Había un problema de deudas muy serio que terminó produciendo situaciones agudas como la hiperinflación en Alemania y Austria en 1923. Y luego, finalmente, hubo otra cuestión como la vuelta al patrón cambio-oro que fue criticada por Keynes. –¿En qué consistió el cambio al patrón cambio-oro y qué modificaciones generó? –Hasta la Primera Guerra el régimen había sido el patrón oro directo. Consistía en la existencia de un mecanismo de regulación, por lo cual las principales divisas se apoyaban en el oro, de forma que el oro jugaba un rol regulador. Si un país tenía déficit comercial debía exportar oro, lo que reducía la cantidad de dinero y hacía caer los precios. El mecanismo inverso también se verificaba. Había un mecanismo que permitía restablecer el equilibrio en el caso de que un país fuera demasiado deudor o demasiado acreedor con respecto al otro, aunque estaba asociado a la producción de oro. El sistema funcionó hasta la Primera Guerra. Se produjo un cortocircuito, Gran Bretaña vuelve al sistema de preferencias imperiales, beneficia a los países del Commonwealth y luego hay una etapa fluctuante donde no se establece un cambio fijo, hasta que los países empiezan a volver a un sistema vinculado al oro, que no va a ser estricto de patrón oro sino patrón cambio-oro, donde no sólo sería la base de reserva de los bancos centrales sino también divisas. –¿Qué divisas? –Se imponen dos monedas fuertes: el dólar y la libra esterlina, por eso se llama patrón cambio-oro. La Argentina había tenido patrón oro y lo abandona en 1913 antes de que empiece la guerra, al cesar de funcionar la Caja de Conversión, pero en 1927 vuelve a ese sistema. En ese momento, de recuperación económica, se busca detener la revaluación del peso, que queda fijo, y se permite de vuelta la entrada y salida de oro sin ningún problema. Pero a partir de 1928 comienza la gran burbuja bursátil en los Estados Unidos, y Nueva York se transforma en la principal Bolsa de Valores. Entonces se produce una fuga de capitales de la Argentina y en 1929 Yrigoyen tiene que cerrar la Caja de Conversión, eso ocurre en todas partes, donde los capitales se dirigen a Nueva York. –¿En ese contexto aparecen las políticas keynesianas en los EE. UU., con la crisis del ’29 y la recesión de los ’30? –Es que el New Deal, no son sólo las ideas keynesianas, hay una importante escuela de economistas institucionalistas que no se estudió demasiado, especialmente Thorsten Veblen, un norteamericano de origen noruego, que estaban contra la opulencia, denunciaban la riqueza de la clase alta. como los Rockefeller, y planteaban la necesidad de crear instituciones que regularan el crecimiento y le dieran función social. El New Deal significó intervencionismo estatal, hubo etapas distintas, pero este intervencionismo abrevó de esas ideas que no fueron exclusivamente keynesianas. Roosevelt se guía por la teoría de levantar la demanda deprimida; crea fuentes de trabajo. Se crea una organización para la reconstrucción del sector industrial, una ley de ajuste agrícola, una ley bancaria que va a decretar un feriado durante un tiempo, conservando aquellos bancos que pudieron soportar bien la crisis. Es un intervencionismo que después se va a ver favorecido por el esfuerzo productivo de la guerra, que va a terminar por recobrar totalmente la economía norteamericana. Pero tiene un sentido distinto al intervencionismo actual, que es sobre todo para salvar a las entidades financieras en bancarrota sin tener en cuenta ni a los contribuyentes ni los deudores afectados por la crisis, y por eso la resistencia del Congreso. –¿Cómo se compara a esta crisis con la del ’70 y cómo fue esa situación? –En la crisis que se desata en los años ’70 hay problemas inflacionarios, es la época plena de la sociedad de consumo, está también el tema de los gastos de guerra en Vietnam. Además, los países ayudados a recobrarse por los EE.UU. con el Plan Marshall se van recuperando y aumenta la competencia internacional por parte de Europa y los países asiáticos, se levanta Japón, algo parecido a lo que sucede hoy con China. Existe una plétora de dólares en el mundo, sobre todo los eurodólares y, más tarde, estalla la crisis del petróleo que hace subir los precios del crudo brutalmente y crea los petrodólares. Pero los EE.UU. ya habían entrado en recesión y el dólar no soporta la competencia de las otras monedas. Entonces el presidente Nixon decide abandonar en agosto del ’71 la relación con el oro, que es la base de los acuerdos de Bretton Woods. Ya los cambios fijos no estaban tan fijos porque habían devaluado muchos países, pero la resolución de Nixon termina por hacer colapsar el sistema monetario internacional. –¿De qué se trató ese cambio y quiénes fueron los perjudicados? –Parecía que en un principio iba a afectar a los EE.UU. pero tuvo un efecto contrario, porque siguieron teniendo la divisa clave sin ningún respaldo, a diferencia de lo que pasó con la crisis en la Argentina, donde teníamos que devolver en moneda fuerte sin poder emitir, ellos pueden pagar sus deudas emitiendo dólares o vendiendo bonos del Tesoro. El respaldo de la moneda norteamericana es nada más que un tema de confianza en la economía, no hay un respaldo oro o de otro tipo como existía hasta la crisis del ’70. –¿En qué consistió la decisión de Nixon de abandonar el patrón cambio-oro? –La decisión de Nixon fue parecida a la que tomó Roosevelt, aunque en los años ’30 con la gran depresión abandonar el patrón oro era algo casi obligado. Porque además hay que tener en cuenta el contexto político, el ascenso del fascismo y del nazismo, una situación de preguerra. En cambio en la época de Nixon había un ataque al dólar por parte de otras monedas, el marco alemán, el yen japonés y otras, algunos hablaban del comienzo del fin de la hegemonía norteamericana, pero terminó beneficiando a los EE.UU. Porque en ese momento pudo volcar su crisis a otras partes. Hay una devaluación muy fuerte de la moneda, pero una vez que se estabilizó, la crisis se trasladó al resto del mundo o, al menos, a ciertas regiones, especialmente periféricas, creando un gigantesco endeudamiento externo. –¿Qué va a pasar con el dólar como moneda de referencia mundial? –Los EE.UU. siempre pudieron descargar sus crisis sobre otros países al tener la divisa clave sin más respaldo que la confianza. Manejándola a su vez a través de manipular la tasas de interés por la Reserva Federal. En definitiva, hace lo que hacía el Banco de Inglaterra a fines del siglo XIX, cuando los capitales tenían poca rentabilidad bajaba la tasa de interés y éstos se dirigían a la periferia. En cambio, cuando se los volvía a necesitar subía la tasa de interés y los capitales retornaban, dejando países totalmente endeudados y con menor capacidad de pago ante las mayores tasas. El dólar se basa en la confianza y está apoyado en la debilidad de países que pueden ser el motor económico del mundo, pero no tienen un sistema financiero consolidado o un mercado interno expandido, pasó con Japón, pasa ahora con China. ¿Qué ocurre con esos países? Crecen pero no pueden usar todos sus recursos y guardan sus reservas en bonos del Tesoro de los Estados Unidos, China es el segundo inversor en ese tipo de bonos en el mundo, el primero sigue siendo Japón. ¿Por qué no recurren a sus monedas propias? Los EE.UU. comercian casi exclusivamente en su propia moneda; el 99,8% de sus exportaciones y el 92,8% de sus importaciones se realizan en dólares. El euro aparece como competidor, pero el dólar ostenta todavía el 86% de las transacciones internacionales. El euro no refleja el poder adquisitivo de los distintos países en los que circula, no es la misma moneda. Además las políticas macroeconómicas de los países de la zona euro todavía tienen diferencias. Es muy difícil que el euro pueda reemplazar en lo inmediato al dólar. Ésa es la única base de donde se pueden agarrar los norteamericanos, no hay todavía una moneda que pueda reemplazar al dólar así nomás. Y eso a pesar de que su sistema productivo ha sido desplazado en gran medida por una economía casino basada en una valorización financiera cuyo límite es la crisis. A pesar de todo pueden seguir jugando con descargar esa crisis en otros lados. Pero sólo por un tiempo. Las campanas están doblando también en el país del Norte. Como dice Stigliz: "Sin producción, sin nuevas ideas, ¿en que se basa nuestra economía?"
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