LEONEL DE MOURA BRIZOLA (1922-2003, BRASIL) Por el Equipo Proyecto Emancipación Fuentes Varias Contexto: - Mundial: Consolidación de la hegemonía imperialista estadounidense hacia los países del tercer mundo y formación de grandes corporaciones transnacionales.
- América: Gobiernos latinoamericanos (a partir de los años 50) impulsaron proyectos de desarrollo nacional autónomo. Imposición de dictaduras en varios países de Latinoamérica.
- Brasil: Período (1930 a 1964) de gobiernos que implementaron proyectos de desarrollo nacional (Getúlio Vargas y João Goulart) que impulsaron el avance del país hacia su efectiva independencia. El golpe militar de 1964 derroca a João Goulart del poder. Periodo de dictadura. Elección de Lula para la Presidencia de la República.
Antecedentes: Siguió la misma línea de acción de Getúlio Vargas y João Goulart en defensa del desarrollo nacional con base en la industrialización del país y en la inclusión y participación social. Datos biográficos: Brizola nació en una casa de madera construida por su padre en Carazinho, ciudad del interior del Río Grande del Sur. Su padre murió en combate contra las fuerzas oficialistas del gobierno de Borges de Medeiros en 1923. En 1945, participó de la fundación del PTB (Partido Trabalhista Brasileño). En 1946, fue electo diputado provincial por el PTB. En 1949 se graduó de Ingeniero Civil. En esa época conoció Neusa, hermana de João Goulart (Jango), con quien se casó en 1950. En 1950, Brizola fue nuevamente electo diputado provincial de Río Grande del Sur. En 1952 es Secretario de las Obras Públicas. Dos años después, gana las elecciones para diputado federal. Sin embargo, en 1955, interrumpió su mandato para dedicarse a la campaña de su candidatura a alcalde de Porto Alegre, de la cual salió victorioso. En 1958, con a penas 36 años de edad, fue electo gobernador de Río Grande del Sur. En 1961, el presidente Jânio Cuadros renuncia y los sectores conservadores trataron de impedir que el vicepresidente Goulart asumiera la presidencia. Brizola empieza a organizar y comandar la “Campaña de la Legalidad” (movimiento popular que garantizó la posesión de Goulart).En 1962, se radicó en Río de Janeiro, donde fue diputado federal. En 1964, tras una intensa campaña de desestabilización, los sectores aliados al imperialismo estadounidense realizaron un golpe militar que destituyó a João Goulart de su cargo. Brizola intentó organizar la resistencia popular y armada en defensa de la Constitución, pero sus esfuerzos se mostraron inútiles. Después de dos meses de clandestinidad en la región de la frontera, Brizola fue forzado a exilarse en Uruguay. Sin embargo, en 1977, las presiones de la dictadura llevaron las autoridades uruguayas a expulsarlo del país (“Operación Cóndor” de eliminación física de exiliados por los órganos de represión de Brasil, Argentina, Uruguay, Paraguay y Chile, bajo supervisión de la CIA). Brizola consiguió asilo político en Estados Unidos (gobierno de Jimmy Carter). Regresó a Brasil en 1979 y fundó el Partido Democrático Trabalhista (PDT). En 1982, fue gobernador del estado de Río de Janeiro. En 1984, Brizola lideró una gran marcha que reunió un millón de personas en Río de Janeiro y hizo con que la campaña de las “Directas Ya” (en defensa de las elecciones directas para presidente) tuviera una repercusión muchísimo mayor. En 1989, en la primera elección directa para presidente realizada en Brasil después de la dictadura, Brizola lanza su candidatura pero no llega a pasar al segundo turno a causa de una diferencia de 0,5% del candidato de PT, Lula. En el segundo turno, Brizola apoyó a Lula, transfiriendo todo su peso electoral para el candidato del PT y, aún así, de manera inexplicable, Lula no logró elegirse. En 1990, Brizola es electo Gobernador de Río de Janeiro por la segunda vez con el extraordinario índice del 70% de los votos en el primer turno. Tres años después, Brizola se presenta como candidato nuevamente a la Presidencia de la República, teniendo como vice al profesor Darcy Ribeiro. Lula y Brizola perdieron ante Fernando Henrique, que ya en el acto de posesión prometió “acabar con la era Vargas”. En 1998, en la tentativa de derrotar el proyecto de reelección de Cardoso, Brizola establece una alianza electoral con el Partido de los Trabajadores (PT), aceptando la posición de vicepresidente junto a Lula, para unir la izquierda, sin embargo, Cardoso gana las elecciones en el primer turno. Muere en 2003 en Río de Janeiro. Síntesis de su actuación: Como Secretario de Obras de Río Grande del Sur (1952/1954), Alcalde (1955/58) y gobernador (1959/1962) de Porto Alegre y en sus dos mandatos como gobernador del estado de Río de Janeiro (1983-1986 y 1990-1994), realizó importantísimas obras de infraestructura de grande porte; promovió la creación de industrias de base; creó, con ayuda de Darcy Ribeiro, uno de los más avanzados programas educativos de Brasil; inició el Programa de Recuperación de la Bahía de Guanabara, entre otras importantes realizaciones. En sus administraciones estatizó compañías multinacionales. Las primeras (del ramo de energía y telecomunicaciones) provocaron una grave crisis en las relaciones entre Brasil y EE.UU., que tuvo fuerte repercusión durante el gobierno de João Goulart. Durante toda su actuación política incentivó la sindicalización, especialmente en el campo. Estimuló el movimiento de los sin tierras, orientándolo hacia la reforma agraria. Expropió 20.000 hectáreas improductivas para distribuirlas entre los campesinos. También declaró un área de 25.000 hectáreas de interés social y la repartió entre los agricultores con asistencia y planificación. Síntesis de su pensamiento: - Defendió los intereses nacionales con una base antiimperialista y socialista. - El Estado debería impulsar el desarrollo económico del país y asegurar la calidad de vida a toda población de manera equitativa. - Siempre creyó que las bases de sostenimiento de los grandes cambios sociales estaba en el pueblo. Citas importantes: Sobre la democracia: En la “Campaña de la Legalidad” en 1961: “Cualquier régimen democrático es aceptable y sólo podrá ser juzgado por su capacidad de realizar el bienestar colectivo… Lo que me parece imprescindible es que (…) funcione como un instrumento realizador de las reformas que el pueblo reclama y no como un artificio político para cubrir y acomodar las oligarquías tradicionales en la vida pública brasileña”. Sobre la Soberanía Nacional: “… No nos encontramos entre una sumisión a la Unión Soviética o a Estados Unidos. Tengo una posición inequívoca sobre esto. Pero tengo aquello que falta a muchos anticomunistas exaltados de este País, que es el coraje de decir que Estados Unidos de América, protegiendo sus monopolios y trustes, van saqueando y explotando esta Nación sufrida y miserabilizada (sic). Pienso con independencia. No pienso al lado de los rusos o de los estadounidenses. Pienso por Brasil y por la República. Queremos un Brasil fuerte e independiente. No un Brasil esclavo de los militaristas y de los trustes y monopolios norteamericanos. Nada tenemos con los rusos. Pero nada tenemos también con los estadounidenses, que saquean y mantienen nuestra Patria en la pobreza, en el analfabetismo y en la miseria”. Trascendencia histórica: Fue junto a Getúlio Vargas y João Goulart uno de los mayores defensores del derecho de los trabajadores y promotor del desarrollo nacional con base en la industrialización del país y democratización de la renta, de las tierras y la propiedad. Su actuación tenía fuerte carácter antiimperialista y fue, junto a Francisco Julião (que actuó en el norte de Brasil), precursor del actual Movimiento de los trabajadores sin tierras.
LEONEL DE MOURA BRIZOLA De Darcy Ribeiro (*) UN TÍPICO HIJO DEL PUEBLO Nació en 22/01/1922, en el poblado de Cruzinha, antes perteneciente al municipio de Passo Fundo, y hoy Carazinho. Estudiante de ingeniería, ingresó en el recién fundado Partido Laborista Brasileño (PTB), en agosto de 1945, para apoyar la política social de Getúlio Vargas. Era un universitario atípico, una vez que la mayoría de sus compañeros eran comunistas o udenistas(1). Probablemente porque él venía de una dura vida - infancia pobre, trabajando para estudiar - que lo identificaba con la clase trabajadora. Atípico, también, porque, ya alcanzando éxito en aquella edad, no adhería a los ideales de las élites e incluso se enorgullecía de su origen popular. Así es que, cuando Getúlio salió en su memorable campaña electoral por Brasil adentro, llevó consigo, como asesores a Jango (2) y a Brizola, que eran llamados el "Jardín de la Infancia” del Presidente. En el curso de esas luchas, Brizola creció y se afirmó como el principal líder brasileño de izquierda. Como tal, convocó a las fuerzas progresistas a que se unieran a él, en un Frente Nacional de Liberación, por las luchas antiimperialistas de combate a la expoliación extranjera y al latifundio improductivo. Su prestigio en aquellos días era tanto que, manteniéndose en el gobierno de Río Grande do Sul, se presentó como candidato a Diputado Federal por Río de Janeiro, alcanzando la mayor votación registrada en la historia brasileña. Líder popular En el Parlamento, Brizola se convirtió en el líder de las izquierdas y el principal coordinador del grupo de presión sobre Jango en la implementación de las reformas de base, principalmente la reforma agraria, que en su opinión debía ser hecha por medio "de la ley o de la fuerza". Articuló el Frente de Movilización Popular, integrado por el Frente Parlamentario Nacionalista, por la UNE (3) y por la CGT (4), y apoyado por los principales liderazgos de izquierda, inclusive por Prestes, Arraes y Julião. Surgió, así, lo que Santiago Dantas llamó de " izquierda negativa", para contrastar la combatividad de las fuerzas lideradas por Brizola, con el carácter persuasivo del movimiento que apoyaba el Presidente João Goulart en su política de reformas. Desde entonces, las fuerzas progresistas se dividieron en dos. De un lado, el gobierno luchaba por las reformas fundamentales que consideraba posibles, y que eran vistas por la derecha como tan avanzadas que la unificaban y lanzaban en el golpismo contrarrevolucionario. Del otro lado, Brizola utilizaba intensa y vivamente la radio y recorría todo Brasil pregonando, movilizando el pueblo para forzar las reformas estructurales. Simultáneamente, organizaba sus seguidores en "Grupos de Once", semejantes a las células comunistas, estructurándolos en sus locales de vivienda y de trabajo para el activismo político radical. En ese ambiente es que se desencadenó el golpe militar de 1964. Jango lo enfrentó por el diálogo, negociando con los jefes militares, pero negándose a dar orden de combate contra las fuerzas sublevadas. Brizola articuló en Río Grande do Sul un movimiento de resistencia armada, al lado del general Ladário, Comandante del 3º Ejército. Jango desembarcó en Porto Alegre el 2 de abril, desautorizando la resistencia armada. Optó por el exilio en Uruguay, donde Brizola, yo y muchísimos compañeros fuimos coaccionados a exilarnos, también. Exilio de 15 años - En el exilio, Brizola prosiguió esforzándose por organizar la lucha armada contra la dictadura militar. Él creía, como muchos otros más, en aquellos años de entusiasmo por la figura de Che Guevara, que era posible repetir la hazaña cubana. Pero la dictadura se consolidó, haciendo cada vez más inviable aquella estrategia de lucha. Acabamos confinados, a causa de la presión de la dictadura brasileña sobre el gobierno uruguayo. Yo, en Montevideo, dando clases en la universidad, pero estándole prohibido de salir del país. Brizola, recluido en una playa inhóspita. De ahí saldría para residir en una pequeña hacienda que compró en el interior del país, donde viviría varios años. Aunque aislado en la pampa uruguaya, tan grande era su prestigio político y tan decisiva continuaba su influencia sobre las elecciones de Río Grande do Sul que, en septiembre de 1977, la dictadura militar obligó a los gobernantes uruguayos a que decretasen la expulsión de Brizola, dándole el plazo de cinco días para salir del país. Era su segundo exilio y todos esperábamos que él fuera a vivir en Venezuela o en Portugal. Sorprendentemente, Brizola, que era tenido como el principal adversario político norteamericano en América del Sur, buscó la embajada de Estados Unidos, solicitó y alcanzó el apoyo del Presidente Carter – como defensor de los derechos humanos – en calidad de disidente político perseguido por el militarismo brasileño. Desde ese nuevo refugio, Brizola volvió a crecer. Ahora, como uno de los principales líderes latinoamericanos. Es en esa condición que se trasladó a Lisboa, se aproximó a la Internacional Socialista a través del patrocinio de Mário Soares, siendo recibido, en calidad de inminente estadista, por diversos gobernantes europeos, tales como Mitterand, Olav Palm y Willy Brandt. Carta de Lisboa En julio de 1978 Brizola realizó en Lisboa un encuentro de trabajadores y socialistas brasileños con el propósito de hacer renacer el PTB, con un gran número de trabajadores de Brasil y del exilio para concretizar aquél proyecto. Fue aprobada, entonces, la Carta de Lisboa, con los principios programáticos que deberían nutrir el nuevo PTB, asentados en la representación popular, en el pluripartidarismo, en el nacionalismo getuliano, en el sindicalismo moderno y en el desarrollo capitalista, orientado por el Estado. Promulgada la amnistía, Brizola retornó a Brasil en septiembre de 1979. Se dedicó a la reorganización del PTB. A eso se opuso Golbery, el ideólogo de la dictadura, que hizo que se entregara la sigla del partido a un grupo de aventureros, en cuyas manos ella se convirtió en una sigla de alquiler, patronal, sumisa al gobierno y controlada por banqueros. Recuperándose rápidamente de ese nuevo golpe del régimen militar, Brizola creó el Partido Democrático Laborista (PDT). En su liderazgo retomó la militancia política, cercado por los viejos compañeros del laborismo y del nacionalismo de Vargas, del reformismo de Jango, que, bajo su conducción, trasciende para el socialismo democrático, integrado ya en la Internacional Socialista, de la cual Brizola fue electo vicepresidente. El mes de noviembre de aquel año, sentado a su lado en la cena final de congratulación de los participantes del Congreso de la Internacional Socialista, realizado en Madrid, vi a Brizola ser saludado como un futuro jefe de Estado. Constaté allí, una vez más, la inmensa fuerza del carisma de Brizola, que vino a ejercer tantas veces en Brasil. Carisma es la calidad de aquel líder distinguible entre todos, como si tuviera una estrella en la frente. Los griegos antiguos lo definían como aquel que al entrar en el templo llena el templo. En la lucha política brasileña, Brizola se destacó como el principal adversario del gobierno militar en declive; tenía tan gran apoyo popular que fue electo gobernador de Río de Janeiro. Es el único caso en nuestra historia en que un político, ya habiendo sido gobernador, consigue la elección por otro Estado. Años después, vi a Brizola escoger si quería ser reelecto por Río Grande do Sul o por Río de Janeiro, tan evidente era el apoyo del electorado en los dos estados de reconducirlo a sus gobiernos. Regreso a Brasil Estuve al lado de Brizola en los dos gobiernos que él ejerció en Río de Janeiro. En el primero, como vice gobernador, en el segundo, como senador. En ambos, como coordinador de su programa educativo. Hicimos juntos muchas cosas memorables. La más importante de ellas fue reinventar la escuela primaria brasileña en la forma de los Centros Integrados de Educación Pública - CIEP's. Admirables por su arquitectura, por obra de Oscar Niemeyer, y más todavía por la revolución educativa que representan, como escuela de tiempo integral para profesores y alumnos; como de entrenamiento en la práctica en el arte de educar; como centro productor de variado material didáctico de excelente calidad y aún como taller de elaboración de cursos audiovisuales, a través de tele-videos y de programas de informática educativa. A los CIEP's añadimos otra innovación, que es el Gimnasio Público, donde los alumnos ingresados de los CIEP's prosiguen los estudios de 6ª a la 8ª series primarias y de todo el nivel medio, recibiendo educación de la más alta calidad. Sin embargo, nuestra invención más desafiante es la Universidad Provincial del Norte Fluminense (UENF), estructurada en las bases del MIT, como una Universidad-laboratorio destinada a integrar a Brasil en la civilización del 3ª Milenio. Todos esos hechos, de que me enorgullezco mucho, no son creaciones mías, aun porque ellos sólo concretizan ideales antiguos de los principales educadores brasileños, encabezados por Anísio Teixeira. Lo que los hizo factibles fue el hecho de que pude contar, para concretizarlos, con el primer estadista de educación que Brasil conoció: Leonel Brizola. Como Alcalde de Porto Alegre y como Gobernador de Rio Grande do Sul, Brizola ya había revelado una pasión por la educación, que, profundizada en sus largos años de vivencia en el exilio, pudo florecer en Río de Janeiro. Como efecto, Brizola es el primer gobernante brasileño a comprender en toda su profundidad la imprescindible importancia del problema educativo, cuya solución es requisito indispensable para que Brasil progrese. Concluyendo esas apreciaciones, debo señalar que nosotros, militantes del PDT, somos los herederos de la ideología y de la experiencia de acción gubernamental de los tres estadistas más lúcidos, intrépidos y fecundos que Brasil conoció: Getúlio Vargas, João Goulart y Leonel Brizola. Como se ve, nosotros vinimos de lejos, trayendo en los brazos gloriosas banderas de lucha, grandes victorias y terribles frustraciones. Fuimos nosotros los que hicimos la revolución de 1930 para modernizar a Brasil. Legalizando las luchas laborales, a través de sindicatos y de la promulgación de las principales leyes, aún vigentes, de garantía de los derechos de los asalariados. Creando el Ministerio de la Educación y de la Salud y la primera universidad brasileña. Asentando las bases de la industrialización de Brasil, con la creación de la Compañía Vale del Río Dulce, de la Compañía Siderúrgica Nacional, de la Petrobrás, de la Eletrobrás y de numerosas otras estatales. Todo eso provocó tanta rabia en los reaccionarios, que nos costó el suicidio de nuestro líder mayor, Getúlio Vargas. Fuimos nosotros quienes asumimos de forma más profundizada la responsabilidad de superar el retraso y la pobreza de la población brasileña, expoliada desde siempre por una clase dominante, infecunda y estéril. Lo hicimos a través de la Reforma Agraria y de la ley de control de la expoliación extranjera, propugnadas por el Presidente João Goulart. Ellas también provocaron una reacción tan fuerte en la vieja clase descendiente de señores de esclavos y de vasallos serviles del capital extranjero, que nuestro gobierno fue derrumbado y el Presidente y sus asociados sufrieron atroces persecuciones y sufrieron años de exilio, en que muchos murieron. Somos nosotros quienes encarnamos, hoy, esa lucha, bajo el liderazgo de Leonel Brizola. Él resurge, después de 15 años de exilio y 40 años de difamación, como el líder que viene a pasar nuestra institucionalidad a limpio, a fin de que Brasil florezca, finalmente, como la patria libre de un pueblo civilizado, próspero y feliz. ¡Dios salve Brasil! (Río de Janeiro, 1994). (*) el Prof. Darcy Ribeiro fue candidato a Vicepresidente de la República en la pl Militantes de la Unión Democrática Nacional (UDN). Como era conocido João Goulart. Unión Nacional de Estudiantes. Central General de Trabajadores. |